¿Ya Se Preparó Para La Navidad?
por Dr. Díaz-Pabón
“.. Hágase conmigo, conforme a tu palabra”
Lucas 1:38
Una mirada a la primera Navidad evidencia grandes contrastes con lo que sucede en nuestros días. Lo que me mueve a escribir no es lo que abunda hoy y se ausentó en la primera, sino todo lo contrario. Me mueven las cosas que obviamos hoy pero que fueron determinantes en la primera celebración.
La primera Navidad no tuvo la pompa y colorido que tienen las actuales pero el contenido espiritual no tiene comparación. La vida y carácter de cada uno de los personajes principales fue preparada para el gran acontecimiento.
La joven María estuvo dispuesta a entregar no sólo su vientre, más aun, su reputación también fue puesta en entre dicho. José, fiel y amante, doblegó su orgullo creyendo a la palabra angelical, aceptando la extraña circunstancia. Zacarías y Elisabet, vieron palidecer su ilusión como padres ante la concepción de Jesús en el vientre de María, a quien reverenciaron y llamaron Señor.
Cómo ignorar la devoción de los pastores que abandonan sus rebaños para correr al pesebre, dar las buenas nuevas al pueblo y glorificar a Dios por lo acontecido. O a los magos de oriente quienes para vivir su primera Navidad tuvieron que recorrer tan largo camino, enfrentar a Herodes, interpretar la profecía, seguir la estrella, abrir sus tesoros, entregar ofrendas y así adorar al Cristo encarnado.
Cada uno de los que participaron en la primera Navidad preparó su corazón y vida a fin de experimentarla con la actitud correcta. La disposición a entregarlo todo aceptando la palabra que Dios les daba dominó sus corazones. No fueron las luces artificiales las que adornaron el pesebre. No fueron los centros comerciales el lugar de encuentro. No el negocio, ni la compra venta el espíritu que reinó.
La atmosfera que dominó no fue la de la venta especial, ni la del viernes negro. El clima que saturó el ambiente, fue las loas, el primer villancico fue el Magníficat, la adoración, la ofrenda, los corazones humillados y la proclamación sin temor de que el Hijo de Dios, el Cristo, había llegado a este mundo.
Las palabras de María deben dominar nuestras actitudes en esta Navidad: “Hágase conmigo, conforme a tu palabra”. La Navidad no es tiempo para satisfacer nuestros caprichos, es más bien la época en que todos debemos preguntar: ¿Qué dice Dios? Y así decidir vivir. No es el momento de pedir regalos, sino el de recibir el regalo que Dios nos envió, a Jesús el Salvador.
Y de entregar el regalo que él está esperando de nosotros todos, nuestro corazón. Cualquier celebración será una burla de temporada sino incluye la entrega incondicional de nuestros corazones a Jesús. Cualquier luz será fugaz sino la encendemos con fuego de amor sincero por nuestro Señor Jesucristo.
En el pesebre todos estaban preparados para celebrar la Navidad, recibiendo al Cristo. ¿Y usted, ya se preparó?








Palabras sanas de amor y bendicion hay detras de este escrito. Preparemonos para estas navidades y preparemos nuestras familias.
Pastor, solo le dire que este escrito, me conmovio y me saco lagrimas de alegria. Dios lo bendiga y siga escribiendo , eso nos ministra como usted no puede imaginarse. un abrazo .
Tony y Maribel
Gracias, cuanto me alegra leer eso.
Esto es muy cierto. La verdadera navidad es Cristo. Y la gente se ha olvidado de eso. Es el nacimiento de nuestro Se~or Jesucristo. Y lo que a El le importa son nuestros corazones humillados. Y nuestra adoracion a El. Muy buena su reflexion. Dios lo continue bendiciendo.
muchisimas gracias de antemano por su respuesta doctor, cuidese mucho y que Dios lo bendiga a usted y su familia.