S.O.S. ¿A quién acudiremos?
Por Dr. Díaz-Pabón
“Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.” Marcos 3:10
Endemias, Epidemias y Pandemias. La historia de la humanidad se puede organizar utilizando las plagas que golpearon a cada civilización. Mas ese no es mi propósito hoy, sino más bien proponer la pregunta ¿A dónde acudiremos con nuestras plagas?
Muestra de esas plagas históricas es la Peste bubónica. Es una terrible enfermedad que se ha extendido en forma de pandemia varias veces a lo largo de la historia. En el siglo XIV la devastadora pandemia asoló Europa y se estima, mató unos 25 millones de personas, cerca de un tercio de la población del continente. La peste se contagia por las pulgas con la ayuda de la rata negra y heces contaminadas. ¿Se imagina lo que sería una plaga de esa naturaleza en nuestros días? ¿A quién acudiríamos?
No hay plagas hoy o nos estamos acostumbrando a ellas. ¿Cuántos abortos inducidos se realizan en el mundo? Algunas fuentes calculan que sea realizan entre 50 y 60 millones de abortos anualmente. De 50 a 60 millones de niños a los que se les privó de la vida antes de nacer. No se qué opina usted, pero de seguro que los niños consideran esto como una horrible plaga.
Dicho de otra manera, a nivel mundial 35 de cada mil mujeres en edad fértil, es decir de entre 15 y 44 años, tienen un aborto anual. A esto se le suma el hecho de que se calcula que en el mundo mueren anualmente entre 70 mil y 200 mil mujeres a causa de abortos inseguros. Y me pregunto, ¿quién podrá ayudar?
Hablemos de otra plaga, el divorcio. En Estados Unidos se separa una de cada dos parejas, en Europa una de cada cuatro. Más asombroso aun es saber que algunos estudios incluso indican que pronto se producirán más separaciones que matrimonios.
Pueblo amado, otras plagas pueden ser contra la salud o contra algún componente social pero esta afecta las bases de la raza humana, el fundamento de nuestra sociedad y toca de cerca el tuétano mismo del eterno propósito de Dios. Este es un ataque directo que debilita de manera formidable los cimientos de nuestra esencia. Si dejamos de ser familia, ¿qué seremos?
Los anuarios demográficos de Naciones Unidas revelan que ”la mayoría de los casos de divorcio en 62 países suceden antes de finalizar el cuarto año de matrimonio”. Esta plaga sabe cuando atacar. Es oportunista. Y nuestra sociedad, cual barco de lujo apunto de naufragar, eleva un desesperado SOS. Pero ¿a quién lo dirige? y lo que es más importante, ¿quién lo escuchará? o ¿quién lo responderá?
En 72 por ciento de las 56 sociedades más importantes del momento, el adulterio es frecuente. Lo interesante es que en todas ellas el adulterio es ilegal. Por lo tanto, el problema no es de derecho. Las leyes pueden estar bien redactadas pero si no hay corazones sanos que deseen obedecer, de nada sirve.
La plaga que nos azota en este siglo es moral. Necesitamos un serio cambio en el corazón del hombre. En tiempo de Jesús el evangelio según Marcos registra que: “cuantos tenían plagas caían sobre él”. ¿Por qué? Porque sólo él tenía el poder de librarlos. Hoy Jesús sigue siendo la única alternativa. No tenemos otra opción. Las estadísticas muestran el fracaso de las instituciones de gobierno y religiosas. Abramos los ojos, nuestra sociedad cae. Pero sobre qué o quién. Imitemos a los antiguos, caigamos sobre Jesús.
El clamor se sigue oyendo: “Y ahora, ¿A quién acudir?” Jesucristo una vez más responde: “Yo Soy… Tu único salvador.” El Señor cuenta con nosotros, prediquemos.







