Si fueran dólares, ¿Sería mejor?
Por Dr. Díaz-Pabón
Durante mi reciente viaje a Panamá una persona se me acercó para regalarme una tarjeta que decía: Dios deposita cada día a la cuenta de su vida 86,400 segundos. ¿Qué piensa hacer con ellos? Un simpático curioso me miraba intrigado. Le mostré la tarjetita y entre risas me comentó: Si fueran dólares, sería mejor.
El pensamiento me acompañó a la habitación. De inmediato hice el cálculo, 24 horas por 60 minutos es igual a: 1,440 minutos, multiplicado por 60 segundos es igual a: 86,400 segundo. Qué interesante, no sé si alguna vez había hecho el cálculo. De seguro que en el colegio lo debo haber hecho pero no lo recuerdo.
Me sentí rico. Dios deposita 86,400 segundos en mi vida cada día. ¡Qué inversión! ¡Qué confianza debe tenerme para que deposite tanto a mi favor! No, mi curioso amigo no tenía razón. El depósito divino en nosotros no se puede medir en dólares. Dios nos da algo mucho mayor. El nos ofrenda el presente.
Piénselo, si diariamente le depositaran en el banco $86,400.00 y a las 12:00 de la media noche el saldo no usado desapareciera y a las 12:01 le depositaran otros $86,400.00 y así ocurriera cada día. ¿Cuál sería su conducta? ¿Cómo actuaría? Por supuesto que ante tal dádiva la respuesta ha de ser aprovecharlo al máximo cada día. No dejar en la cuenta ni un centavo. Extraer el mayor resultado y prepararse para hacer lo mismo el próximo día.
Los depósitos diarios expiran cada día y la pérdida es suya si no los aprovecha. Perder el hoy es perderlo todo porque el tiempo no puede ser recuperado. Ocupar el presente peleando con un pasado inalterable o fantaseando con un futuro incierto es perder el hoy. Sólo enmienda el pasado aquel que rectifica hoy y tiene futuro quien edifica en el presente.
El valor de un año lo conoce…Quien va a la prisión injustamente.
El valor de un mes lo conoce…La madre que tuvo un bebé prematuro.
El valor de una semana lo conoce…El editor de una revista dominical.
El valor de un día lo conoce…Quien espera los resultados de un laboratorio.
El valor de una hora lo conoce…El enamorado que espera a su amada.
El valor de un minuto lo conoce…Quien perdió el tren.
El valor de un segundo lo conoce…Quien cayó al agua sin saber nadar.
El valor de una décima de segundo lo conoce…Quien llegó en segundo lugar en las Olimpiadas.
Ante tan valiosa dádiva divina lo menos que podemos hacer es ser diligentes. Despertar del letargo y vivir con intensidad, hoy. Ni calcule cuánto le resta al saldo de hoy. Simplemente aproveche el resto. Tome mi consejo, que el tiempo vale más que el oro.
Que me falta por contestar algo. Que ¿a qué vamos a dedicar tan valioso tesoro? La pregunta no es a qué sino a quién. La respuesta es: Al dador del tiempo. Dedique cada segundo a Jesucristo con pasión y deje que él se encargue de lo demás. ¿Dólares? Esos también están en las añadiduras.








Como dice la palabra de Dios, redimiendo el tiempo porque los tiempos son malos. Trato de compartir la palabra de Dios todos los dias, aunque ha veces fracaso, pero trato. Me siento super bien al saber que hoy o ese dia comparti el divino secreto de la salvacion. La gente no sabe la grandeza de Dios, pues estan atados al dinero, la casa, el auto y cosas asi.Que rico saber y le damos gracias al Senor, que tenemos a un Dios que nos oye y nos auxilia en momentos de tribulacion, que aliciente conocerle…..