Pues nada… pequeñeces
Por Dr. Díaz-Pabón
Adriana había esperado un par de años a que llegara ese otoño para visitar a su sobrina quien vivía en un condado distante al otro lado del bosque. Visitar a su sobrina no era sólo una excusa, aunque realmente la fecha había sido particularmente elegida y se sentía emocionada considerando la oportunidad que tendría de contemplar de cerca la naturaleza en la intensidad colorida de la temporada.
Soñó con esta travesía tantas veces y se preparó con cámara, binoculares y ropa cómoda. Estaría sentada en el lado derecho del tren porque era sabido que desde allí tendría el mejor panorama. Decía para sí misma, quiero devorar el paisaje y retratar cada estampa.
Abordó con la emoción a flor de piel. Entró a su cabina y una vez el tren abandonó la estación, ella inició su proceso de acomodo. Traía tantas cosas, maleta, bolsos, regalos, almohada, filmadora, cámara y computadora para almacenar todas las fotos que fueran necesarias. La idea era estar lista. Arregló el asiento, las cortinas y fue al baño para asearse y poder concentrarse sin distracción en su esperado viaje. Ya todo estaba en su lugar y al alcance de la mano para cuando fuera necesario.
Regresando del baño para finalmente iniciar tranquila la contemplación, escuchó la voz del conductor que anunciaba el nombre de la estación a la que se dirigía Adriana, ¡habían llegado! “No puedo creer que el tiempo haya pasado tan rápido,” comentó ella, “si hubiese sabido que llegaríamos tan pronto no habría perdido tiempo en pequeñeces”.
Cuanto se parece la experiencia de Adriana al viaje de nuestras vidas. Ocupados en la rutina, perdemos lo más importante. Cortos de vista, incapaces de contemplar la gloria que se nos ofrece de continuo, distraídos no levantamos los ojos ni percibimos el propósito eterno. Finalmente, se nos acaban los días y preguntamos, ¿Qué he hecho?, pues nada…pequeñeces.









Muy, pero muy cierto, la vida nos pasa pronto y solo podemos muchas veces decir lo mismo; ¿Que he hecho? solo pequeñeces.
exelente la reflexion la verdad muchas veces o siempre nos extresamos tanto por las cosas mas pequeñas que no disfrutamos la vida no la disfrutamos con nuestros seres queridos no vemos todas las bendicones que Dios tiene para nosotros
berdaderamente es una realidad muchas veces deperdiciamos nuestra vida en cosas que no tienen sentido y con hella causamos tanto dano a nuestros padres nuestra esposa y nuestros hijos y que triste que aun dentro de nuestra congregaciones pasa .DIOS le bendiga hno pabon
Santiago nos habla de como la vida es como una flor que nace, pierde sus flores y hojas y muere.La vida es muy rapida e inperdonable. De momento me doy cuenta de la edad que tengo, que he logrado, que he edificado para el cielo, cuantas almas he traido al Senor o hablarles.Cuanto tiempo he perdido en bobadas que no vienen al caso, tanto empeno en las cosas materiales de este mundo.Al final, me doy cuenta, que solo las cosas de Jehova, Abba Father, duran y son las que satisfacen siempre. Que mucho mas tengo que aprender de Dios y nada mas……
Bendiciones mi pastor, asi es, estamos tan ocupados en los afanes de la vida que dejamos pasar todas las bendiciones que el Señor nos regala cada dia, My buena exhortacion, Bendiciones del Señor para usted y su familia.
Muy interesante y pertinente. Soy educadora y siempre estoy buscando lecturas reflexivas para el inicio de cada semestre. Me parece que esta será una de ellas. Dios le bendiga siempre.