Felicidad ¿Dónde Encontrarla?
Por Dr. Díaz-Pabón
Un hombre contaba que abandonó su hogar y se fue a buscar la felicidad por todo el mundo. Según él, viajó gran parte de la tierra visitando tantas ciudades como pudo e intentando participar en todo aquello que ofrecía alguna forma de deleite. Todo esto, para descubrir después de muchos años, que había dejado la felicidad en casa.
Los seres humanos fueron diseñados para ser felices pero gran parte de ellos viven todo lo contrario a eso. Los animales no parecen tener un concepto de felicidad, pero muchos seres humanos tampoco. Qué es la felicidad y dónde encontrarla parecen ser dos de las principales razones que mueven al hombre. Aunque estoy bajo la impresión de que el hombre de este siglo ha decidido ignorar esa búsqueda y simplemente existir.
Dicha tengo, de haber conocido a mucha gente feliz. Siempre hay quien confunde al feliz con el alegre. El alegre lo es porque logró algo porque alcanzó una meta. El feliz simplemente es y no necesita mayor razón que ser. No se es feliz por poseer, se es feliz y por eso se disfruta todo, tanto lo que se tiene como lo que se espera.
Al alegre lo distingue la risa. El feliz no la pierde aunque llore. Se distingue el uno del otro, como el optimista y el hombre de fe. El optimista habla de felicidad y cree que llamándola le llega. El hombre de fe sabe que la tiene porque le fue dada y sin más razón; no tiene porqué llamarla, simplemente la disfruta.
El alegre tropieza con el fracaso, con la pérdida, con la carencia, con el desamor. En cambio el feliz maneja cada etapa de su vida sin permitir que ellas lo definan. El fracaso no lo hace un fracasado, ni la desgracia un desgraciado. Es feliz por ser quien es y desde esa perspectiva enfrenta la vida y sus desafíos. Por su fe cambia los ambientes no permitiendo nunca que lo externo determine su interior.
Deténgase no corra más, no busque más. Si está lejos, esa felicidad no es la suya. Su felicidad está en Dios y Dios en usted, Él se la regala. No depende de nada ni de nadie, sólo de usted que la viva y de Dios que se la entrega. Ahí donde está, sin mudarse, sin cambiarse, sin esforzarse, simplemente sea quien es, pero séalo para Dios. Séalo, donde está.








Que delicia es tener entre nuestros medios personas que como usted se deleitan en el conocimiento de la palabra de Dios y comparten sus estatutos con el pueblo creyente y no creyente.
Nuevamente usted trae a colación un tema que es de mucha intriga, inclusive para el que cree en la fe como el que no cree en ella. Con que claridad usted puede definir la diferencia entre el “alegre” y el “feliz” Verdaderamente que leer estos blog edifican mi alma y me ayudan a auto-examinarme. Hay tantas cosas en la vida que sirven para distraernos y desenfocarnos de nuestras prioridades.
Muchas gracias por tomarse el tiempo en escribir estos artículos que reflejan lo mejor de una relación que va más allá de lo efímero e irrelevante y que inunda el alma con la frescura de la felicidad que solo Dios otorga.
Pastor: Bendiciones a usted y todos los hermanos.
Entre la alegria y ser feliz me hago muchas preguntas al respecto. En mi camino con Dios, siempre eso ha sido un tema dentro de mi alma, soy feliz o no. Pero la palabra de Dios siempre me recuerda y me amonesta, que es por fe y Su entedimiento y no mis sentimientos, lo que determina mi alegria y felicidad.Por eso hay que anclarse con la Palabra diariamente y no confiar muchos en los sentimientos.Que alegria, de usted usar este medio para conversar y mantenernos cerca de Dios, y la iglesia.
AMEN!!
Amado pastor, Que la paz y el amor de Dios siempre le acompañen. Wow, esta enseñansa calo a lo mas profundo de mi ser, verdaderamente puedo decretar en mi vida que soy una mujer feliz, Dios le bendiga.
Leer su comentario a mí me hace feliz, gracias. Oro para que estos artículos lleguen a muchos otros que como usted los puedan apreciar. Bendiciones