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Por Dr. Díaz-Pabón
Desde la llamada de Ender Ávila y el Rdo. Simpson de Radio Visión Cristiana, supe que Dios me enviaba a Maracaibo nuevamente. Sólo me faltaba comprender a qué me enviaba esta vez. Todo comenzó a cobrar color en la medida en que detalles me eran aclarados sobre el evento. Se me informó que el proyecto se llamaba Avance 2010 y que era una iniciativa de los directivos de Radio Visión para evangelizar a Venezuela.
Me hicieron saber que evangelistas de distintos países estarían predicando simultáneamente en toda Venezuela. En total se realizaron 10 cruzadas. Los informes llegaron cada día sobre lo que estaba ocurriendo en cada región y los testimonios eran estimulantes. Supe que Eugenio Jiménez predicaba en La Guaira y que el poder de Dios se manifestaba allá. Mi responsabilidad era Maracaibo y el lugar sería La Iglesia La Cruz.
He estado predicando allí desde temprano en la década del ochenta pero esta vez había un propósito muy particular en este viaje. Claro que no podía dejar de considerar que temprano este año había muerto el patriarca pastor de esta iglesia y que todavía la tristeza e incertidumbre de un presente sin aquel fiel siervo de Dios golpeaba los ánimos de la iglesia local.
Extrañé a José Inciarte de principio a fin de mi estadía. ¿Cuánto más lo extrañarán sus hijos espirituales y su familia? Durante todos mis viajes a Maracaibo él siempre me esperó en el aeropuerto para darme el primer abrazo y me despedía sin importar lo temprano de mi salida para darme el último abrazo en Maracaibo. Siempre me impresionaron sus detalles, sus regalos y su memoria recordando datos específicos que lo convertían en un anfitrión excelente.
Sentí que el primer día debía predicar sobre Isaías 6:1 “En el año que murió el rey Uzías…” Pero me resistía a hablar de eso porque parecería demasiado obvio, que ilustraba la partida del anciano pastor. Peleé contra la idea hasta subir al púlpito. Llevaba mis notas de otro tema y la determinación a ser lo menos directo posible. Coloqué mi dedo entre las páginas de la Biblia para no perder el texto que usaría esa noche, allí también estaban mis notas. Pero todo fue inútil, fui vencido por el Espíritu Santo al colocar la Biblia sobre el podio. Al soltarla quedó abierta en Isaías 6 y el pasaje saltaba ante mis ojos.
Hablé de lo que hizo Isaías cuando su amigo el rey murió. Miró hacia arriba y vio al Señor. En la tierra el trono de Israel estaba vacío pero el trono del cielo estaba ocupado y el ocupante estaba en control de toda circunstancia. Su gloria se reflejaba en la tierra, sus faldas llenaban el templo y todos los seres adoraban su majestad. ¡Qué maravilla! Que error hubiera sido dejar al pueblo sin esa palabra.
Al finalizar, no sólo el altar se llenó de los que aceptaron a Jesús sino de muchos que al saludarme agradecieron la palabra que había llenado sus corazones y traído consuelo. Sus rostros mostraban real gratitud a Dios y la satisfacción de haber sido ministrados en un área de profunda urgencia. Amados, obedecer al Señor paga.
Ayer fue el cierre de mi participación en la cruzada y esta nota se las escribo desde el avión a 38,000 pies de altura mientras regreso a casa. (Me siento más cerca del cielo). Creo que los que estuvimos en ese servicio no lo olvidaremos nunca. Otra vez la respuesta a conversión fue abundante. Rostros húmedos daban testimonio de que sinceros corazones se abrían para recibir a Cristo. El ambiente no podía ser mejor y la fe parecía estar a su más alto nivel. Vino el momento de la oración por los enfermos y dudo que hubiera una persona en el recinto que dudara de que habrían de ocurrir milagros. La presencia del Señor se podía respirar. Una mujer me dijo: “Yo sentía que tocaba al Señor”.
Calculo más de cuarenta personas dieron testimonio público de haber recibido un milagro. Muchos fueron sanados de la vista. Unos que antes no podían leer lo hacían, otros que no distinguían rostros a la distancia o veían nublado, emocionados testificaban que ahora veían claramente. Una mujer con cervicales lastimadas por un accidente, fue sanada. Una hernia desapareció, un quiste en la pierna de una mujer desapareció y ella buscaba intensamente su pierna y con cara de sorpresa testificaba: No está, no está, Dios se lo llevó. Un anciano de 88 años subía y bajaba las escaleras para mostrar la fuerza de sus piernas sanadas. Y otra mujer se reía, saltaba, corría, frotaba sus manos, levantaba los brazos en señal de victoria como un boxeador para testificar que sus huesos habían sido sanados. El diagnóstico médico indicaba que sus huesos se habían debilitado debido a una enfermedad y se fracturaban con facilidad. Ahora hacía todo aquello que en mucho tiempo no había hecho. El dolor le impedía agacharse pero ahora se agachaba una y otra vez sin dolor alguno. ¡Hermanos, esa mujer quedó totalmente sana! Gloria a Dios.
Pero tal vez el momento más emocionante ocurrió con el testimonio de Valeria. Una simpatiquísima niñita, que me hacía recordar a mi nieta, fue traída al altar. Me informaron que tenía pies planos y que Dios la había sanado. Pregunté y ¿cómo lo saben? La respuesta fue: “Porque la examinamos”. Pedí que le quitaran los zapatos ortopédicos y que impresionante sensación fue mirar aquella preciosa curvatura en ambos pies. Levanté a la niña para mostrar la curvatura de sus pies al público y se escuchaban los suspiros de admiración. No era un milagro cualquiera fue un milagro evidente a los ojos de todos. Un milagro en el cual Dios tuvo que alterar la forma de aquellos huesos. Que impresionante. ¡Gloria sea dada a Dios!
El cierre fue el caso de Brian, otro niño. Este era sordo del oído izquierdo. Agarraba a su tía del brazo y le decía: “Tía estoy sano puedo oír”. Ella le probó el oído y escuchaba perfectamente. Me dijo la tía de Brian que por la sordera él no había desarrollado bien el habla. Lo cierto es que ahora Brian no sólo oía perfectamente pero también hablaba bien. Yo comprendo que él debía entrar en un proceso de terapia para aprender a hablar pero Dios le dio la terapia en un instante porque Brian hablaba fuerte y claro. ¡Aleluya!
Mis amados, esto se está repitiendo en cada lugar a donde Dios nos está llevando. Hay una unción para milagros en este tiempo, especial. Creo que se repite lo de que cuando abunda el pecado la gracia sobreabunda. Nos ha tocado vivir en un tiempo de rampante materialismo e incredulidad sin precedente. Por lo que necesitamos más que nunca estas manifestaciones de poder y Dios lo está haciendo. Médicos están siendo impactados por Dios al ver los milagros.
Ya estamos trabajando en la coordinación de las ciudades en donde tendremos noches de milagros y campañas evangelísticas durante el próximo año. Suplico su oración y respaldo por estos eventos. No podemos detenernos ahora. Todo lo contrario, se requiere que intensifiquemos el trabajo y pongamos manos a la obra. Esta “Victoria Marabina” debe llegar…hasta el fin de la tierra. Bendiciones.
Mis muy amados:
La gracia, el amor y la bondad de Dios no dejan de sorprenderme. Cada mañana en la oración me asalta la pregunta ¿qué nueva sorpresa Dios traerá hoy? Aun cuando me mantengo en la expectativa del propósito divino siempre hay algo en él que me impresiona en sobremanera.
En el mes de julio tuvimos en Venezuela la celebración de Pentecostés. Ya les conté que el lleno fue total en el Estadio Pachencho Romero, con capacidad para unas 50,000 personas. Y que los milagros estuvieron a la orden del día. Aun las autoridades civiles y candidatos se apersonaron al evento. Realmente fue sensacional e incluso la cadena de televisión católica transmitió la celebración. Intenté durante esos días entregar al pueblo todo el consejo divino que Él puso en mi corazón. Partí de Maracaibo satisfecho al entender que había compartido todo lo que Dios me había dado.
Un par de días después de mi regreso a casa comencé a sentir que Dios deseaba que regresara a Maracaibo porque aun Él no había terminado el trabajo a través de mí. Con esta impresión me sentía un tanto raro al considerar que mis mensajes en Maracaibo habían sido transmitidos por radio, televisión e Internet y que el evento había sido un rotundo éxito. Por lo que, en silencio, presenté el asunto en privada oración. Le dije a Dios si es cierto que deseas que regreso coordina tu mi viaje y sabré así que me estás hablando.
Hace un par de semanas recibí una llamada telefónica de Radio Visión Cristiana en Nueva York. Era uno de los ejecutivos solicitando mi participación en un proyecto misionero que ellos desarrollaban a través de sus emisoras de radio en América Latina. Le pregunté ¿cómo desean que los ayude? y me dijeron predicando en una de nuestras actividades en Sur América. Particularmente me hicieron saber que deseaban que yo fuera el predicador de la cruzada que celebrarían en Maracaibo, Venezuela. ¡Gloria a Dios!
Hermanos, no hay manera de que estas cosas sean casualidad. Sólo Dios puede coordinar algo como esto. Dios tiene un propósito especial y me lleva una vez más a Maracaibo con un motivo santo. El plan de Dios con Venezuela es maravilloso y ruego al Señor que me dé la palabra precisa para ese pueblo.
En otros momentos sus oraciones han sido factor determinante en nuestro ministerio, le suplico que en esta ocasión una vez más nos ofrende un ratito de oración. Siento que este viaje es determinante en la vida de la nación y siento en mi espíritu que Dios dará una palabra particular para Venezuela. Creo que Dios respaldará su palabra con maravillas, portentos y milagros con el fin de que todos sepamos que él ha hablado.
En unas horas tomaré el avión hacia Maracaibo y lo haré con la convicción de su respaldo. Confío en que el Señor le dé testimonio de la importancia de esta gestión.
Hasta que el mundo crea,
Dr. Díaz-Pabón

Paz en Jesús
Debo darles un fiel reporte de lo vivido durante este fin de semana.
Fiesta de Pentecostés en Miami fue una bendición más allá de lo imaginado. Dios sobrepasó nuestras expectativas por mucho. La presencia de Dios fue el comentario y testimonio de los presentes. Creo que no hubo persona alguna sin experimentar una real y personal ministración del Espíritu Santo.
En cuanto a la participación musical sólo se puede decir que tanto Johannie como Carlos Seise y Danny Berrios estuvieron sensacionales. El grupo local de adoración en Capilla del Rey mantuvo un clima espiritual y un ambiente de adoración precioso. Cada servicio fue una experiencia nueva.
La Palabra fue abundante y clara. Vimos al Espíritu Santo como sello distintivo en nuestras vidas, como compañero del camino y fuente de todo don. Dios nos elevó a otro nivel en nuestra relación con Dios.
Por otro lado, la participación de cientos de personas a través del Internet nos sorprendió a todos. Recibimos reportes de Argentina, Honduras, Venezuela, Colombia, Perú, Guatemala, Estados Unidos, Puerto Rico y la República Dominicana.
En lo personal me siento feliz de haber visto a la iglesia, madura, crecida y responsable en sus funciones. Tengo la obligación de agradecer a todos los asistentes, especialmente a los que se mantuvieron los tres días.
Gracias por su apoyo, amor y respaldo a la obra de Dios.
Bendiciones,
Dr. Díaz-Pabón
Saludos
Le escribo desde el avión, en pleno vuelo, de regreso a casa después de haber vivido preciosas experiencias en Cartagena de Indias, Colombia. El grupo de pastores forman un maravilloso equipo de hombres y mujeres íntegros con una amplia visión para alcanzar la ciudad con la palabra del Señor.
En Cartagena se está viviendo un tiempo especial en el Señor y siento que la manifestación del Espíritu Santo allí continuará en aumento. Ayer miércoles tuvimos dos reuniones muy productivas. En la mañana me reuní con los pastores y líderes. Luego en la noche ministré en la celebración de una Noche de Milagros.
Fue impresionante ver a un hombre celebrar el milagro que recibió. Por muchos años él había sufrido de una condición severa en su columna. El arco debido a la deformación era notable. Tenía una vértebra fuera de lugar además del disco herniado. Dios lo tocó y quedó sano de inmediato.
Una mujer daba gritos, carcajadas y saltos al descubrir que sus articulaciones y huesos habían sido sanadas. Ilustró en el altar cómo apenas podía caminar. Muchos de los presentes se alegraban dando gloria al Padre porque conocían a la mujer y eran testigos no sólo de la condición que tenía sino del milagro.
Dios hizo muchas cosas y sé que son sólo un adelanto de lo que ocurrirá en la Cruzada que se avecina. Ayúdeme a orar por Cartagena.
Por las almas,
Dr. Díaz-Pabón
Temprano en la noche, ya el lugar se quedó pequeño para la multitud. Muchas personas me han escrito diciendo que no pudieron encontrar estacionamiento, otros que después de un buen rato de pie se tuvieron que ir o que simplemente no pudieron entrar.
Un pastor comentaba, “Esto lo tenemos que llevar a otro nivel” y otro pastor testificaba “Siento que esto es sólo un aperitivo espiritual, Dios desea darnos mucho más y propongo que trabajemos para una cruzada formal donde podamos alcanzar a toda la comunidad”.
Yo en lo personal debo decir que sin duda, la bendición superó por mucho a la multitud allí congregada. El precioso ambiente espiritual durante la adoración, la unción bajo la que ministró Danny, el derramamiento del Espíritu sanando enfermos y salvando vidas fueron cosas impresionantes. No tuvimos lugar para acomodar a los que respondieron al llamado pero el Señor sí encontró lugar en cientos de corazones. Las lágrimas bañaron el rostro de un pueblo a quien Dios quiso consolar y sanar espiritualmente.
Sé que el alcance de lo ocurrido anoche todavía no lo vemos en plenitud. Gradualmente iremos descubriendo que lo sucedido es mayor que lo que vimos a simple vista. Dios prepara su ambiente para una visitación espiritual de proporciones mayúsculas. En medio de la crisis económica, moral y espiritual que nuestro país atraviesa Dios nos hace escuchar su voz diciendo “Yo sigo siendo la única alternativa”.
Siempre, estos ambientes convulsos y amenazantes han provocado que los pueblos se tornen a Dios buscando el oportuno socorro. Veo que nuestro pueblo lo está haciendo y la repuesta divina es inmediata.
El ministerio de los hermanos Wesley libró de la bancarrota económica y espiritual a Inglaterra. Hoy Cristo sigue siendo la única opción que tenemos. La repuesta a la crisis financiera que vivimos no es de naturaleza política, la solución a tantos males sociales no viene de los hombres. Nuestro pueblo necesita escuchar el mensaje esperanzador de la cruz. Tenemos que volver a la senda antigua.
En repuesta al impulso del Espíritu Santo estamos coordinando varias giras con el propósito de impactar espiritualmente algunos de los lugares más vulnerables en nuestro país. Acabo de llegar de Arizona, ayer en Tampa, Florida y próximamente en Tennessee. Se organizan grupos de líderes y pastores para la coordinación de eventos evangelísticos que tomarán lugar durante los próximos meses y en el transcurso del 2011.
Suplico su ayuda y respaldo en esta cruzada de fe. Sin sus oraciones no podremos avanzar como Dios quiere y los eventos no tendrán la penetración espiritual que se requiere. Estamos levantando un ejército de intercesores internacional. Hay personas que están siendo movidas por el Señor a acompañarnos en oración en muchos países y mi deseo es que tengamos gente orando las veinticuatro horas del día. Solo así estos muros serán conmovidos.
Dios está intensificando el espíritu de oración en mí y en muchos otros a través del mundo. El Señor me habló diciendo: “Este ministerio no avanzará por el ingenio humano sino por el poder de mi Espíritu Santo”. La mano de Dios no la moverá nuestro intelecto sino la fe. Por eso ruego sus oraciones y apoyo en el Señor.
Por las almas, Pastor Díaz-Pabón




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Mi joven amigo Cesar Mejía me compartió esta fábula. Después de leerla sentí que había aprendido algo bueno de este camello y me pareció que tal vez a usted le gustaría leerla.
El Asno y el Camello
Un asno y un camello caminaban juntos. El camello se movía con pasos largos y pausados. El asno se movía impacientemente tropezándose de vez en cuando.
Al fin el asno dijo a su compañero:
¿Cómo es que me encuentro siempre con problemas, cayéndome y haciéndome rasguños en las patas, a pesar de que miro cuidadosamente al suelo mientras camino, mientras que tú que nunca pareces ser consciente de lo que te rodea, con tus ojos fijos en el horizonte, mantienes un paso tan rápido y fácil en apariencia?
Respondió el camello:
Tu problema es que tus pasos son demasiados cortos y cuando has visto algo es demasiado tarde para corregir tus movimientos. Miras a tu alrededor y no evalúas lo que ves. Piensas que la prisa es velocidad, imaginas que mirando puedes ver, piensas que ver cerca es lo mismo que ver lejos. Supones que yo miro el horizonte, aunque en realidad sólo contemplo hacia el frente como modo de decidir qué hacer cuando lo lejano se convierta en cercano. También recuerdo lo que ha sucedido antes y así no necesito mirar hacia atrás y tropezar una vez más.
Hemos llegado al final de la jornada de Fiesta de Pentecostés en Maracaibo. No encuentro palabras para comunicar con fidelidad lo que hemos vivido esta noche. Daba la impresión de que la noche no terminaría. Más milagros, más testimonios, más conversiones y el Espíritu Santo no dejaba de hacer cosas.
La noche comenzó con cierta tensión por que llovía más que ayer. Pero pronto nos dimos cuenta de que hoy el pueblo no se dejaría vencer por la lluvia. La asistencia fue impresionante. El Estadio Olímpico estaba virtualmente lleno más miles de personas en el terreno. No solo el pueblo llego, sino también funcionarios de gobierno tanto locales como estatales. Entre ellos se destacó la presencia del gobernador del Estado de Zulia, Dr. Pablo Pérez Alvarez y su esposa.
La cantidad de convertidos de esta noche no ha sido calculada con exactitud pero lo cierto es que entre 10,000 y 15,000 personas respondieron al llamado, sólo hoy. ¡Gloria a Dios! Fue cosa impresionante. Vimos la gloria de Dios. Rostros bañados en lágrimas, personas postradas en el suelo en señal de arrepentimiento, familias enteras orando juntos fundidos en abrazos interminables. ¿Qué puedo decir que exprese lo vivido? No hay palabras.
Luego llegó el momento de los milagros. Más de 15 personas fueron sanadas de hernias, muchísimos de tumores, de sordera, de la vista, de los huesos y de tantas otras cosas. Madres llevaban sus hijos al altar para dar testimonio. Una joven a gritos testificaba haber sido sanada de su oído sordo.
Un hombre que por años había dependido de una silla de ruedas la empujaba por toda la plataforma alegre de poder caminar después de tantos años. Una madre cuenta que su niño había sido operado y el “pipí” del niñito le quedó con un hueco. El dolor era tal que no podía tocarlo ni para el aseo rutinario, muchos menos para medicarlo. Dios esta noche no sólo le quitó el dolor sino que selló el huequito.
Hermanos, esto no tiene fin. Una doctora en medicina subió con los medicamentos que tomaba para el corazón. Dijo que era candidata a trasplante de corazón, llegó con gran dolor en el pecho. Fue sanada, tiro los medicamentos y en lágrimas dio testimonio de Cristo, el médico de los médicos.
Podría continuar contándoles pero sé que ya es demasiado.
Finalmente le doy las gracias por sus oraciones y respaldo. Gracias por identificarse de una manera tan maravillosa, durante este fin de semana, con este ministerio. Dios le recompensará con abundancia de bendiciones en todos los aspectos de su vida.
Un abrazo.
Por las almas,
Dr. Díaz-Pabón
Hoy la lluvia retuvo a mucha gente en las casas pero la lluvia de bendición y milagros fue mayor. Nuevamente miles de personas aceptaron a Jesús y cientos de manos se levantaron para testificar que habían recibido un milagro.
Una mujer bajo tratamiento de quimioterapia sufrió la fractura de su pelvis. Llegó a la cruzada en silla de ruedas. Dios sanó su tumor y su pelvis. Abandonó la silla de ruedas tomó a su hija en sus brazos como testimonio de que estaba totalmente sana. Su gesto arrancó aplausos y alabanzas del pueblo.
Un joven levantaba su camisa para mostrar que el tumor de su pecho había desaparecido. Una niña testificó que su ojo derecho estaba torcido y durante la oración sintió algo que la tocó, luego al mostrarse a su madre ella le dijo que el ojo estaba derecho. Era evidente el milagro ocurrido.
Un niño de unos siete años me llamaba llorando y al atenderlo me comunicó que había recibido algo de Dios y de inmediato me mostró. Me dijo: Antes mis pies estaban así y abrió sus piecitos en direcciones opuestas y me dijo pero Dios me los enderezó. Caminaba perfectamente y su padre glorificaba a Dios por el poderoso milagro.

Los milagros fueron muchos y sentimos que cadenas fueron quebradas por el Señor. La Cruzada entró en otra dimensión. Sé que hoy ocurrió algo diferente, no lo puedo explicar pero se rompió un bloqueo y fluyó la bendición de manera superabundante.
Se prepara el ambiente para llegar a otras ciudades en Venezuela y por eso es necesario comenzar a orar. No podemos olvidar que mañana domingo será el gran cierre de la campaña y esperamos que sea de mayor bendición aun. Veremos más milagros, más convertidos y la mayor asistencia de los tres días.
Continuemos en oración.
Por las almas,
Dr. Díaz-Pabón
Dios honró la fe de su pueblo. Algunos de los organizadores testifican que en los 14 años de celebración este es el viernes de mayor asistencia. La asistencia hoy se calculó en unas 30,000 personas. Llegó gente de todo el país. Aun representantes de iglesias en la capital venezolana.
Dios nos mostró que Pentecostés es un legado y el pueblo respondió con entusiasmo a la palabra. La repuesta al llamado fue cosa impresionante. Más de 4,000 personas llegaron al altar. Los rostros mostraban sincero arrepentimiento y las lágrimas evidenciaban el profundo toque divino. Aun de los labios de líderes como el Rdo. Mora y Danny Berrios salieron expresiones de testimonio como: “Esta ha sido una noche única”.
Los milagros fueron otro testimonio vivo de la manifestación del poder de Dios. Una enfermera lloraba al descubrir que su niña de dos años había recibido un milagro. Dos hernias en el ombligo desaparecieron durante la oración. La enfermera/madre llevó la niña a una doctora que estaba junto a ella la cual igualmente confirmaba entusiasmada que las hernias habían desaparecido. ¡Gloria a Dios!
Dos personas abandonaron las sillas de ruedas. Una mujer a gritos me decía que su tumor había desaparecido y un hombre lloraba porque ya no le dolía el pecho. Hermanos la lista sigue pero debemos dejar algo para mañana.
Sólo deseaba comentarles esto para dar las gracias por sus oraciones y pedirle que continúen orando porque faltan dos días.
Creo que cada noche será mayor. Aumentará la asistencia, las conversiones, los milagros, las sanidades y el poder de Dios ministrando a través de su palabra.
Gloria a Dios por todo esto y gracias por sus oraciones. Pero por favor, no cese en su oración porque la batalla no ha terminado. Me comunicaré mañana. Danny Berrios les envía saludos.
Por las almas,
Luis Ángel Díaz-Pabón
Hace unas horas llegamos a Venezuela donde hay gran expectativa en cuanto a lo que Dios hará durante este fin de semana. Sin duda alguna el ambiente de fe en el que se mueve este pueblo es impresionante. Se respira una atmosfera de victoria que no permite la más mínima duda.
Aun así es indispensable levantar un clamor internacional respaldando lo que Dios está haciendo aquí en Maracaibo. En las altas esferas se ha manejado la intención de obstruir la cruzada pero el Señor ha mantenido las puertas abiertas y el pueblo continúa trabajando aceleradamente. Las lluvias han azotado, la intención de cancelación nos amenaza, algunos de los participantes pierden sus maletas y en el aeropuerto tienen problemas para retirar sus materiales. Entonces ¿dónde está la victoria?
La victoria consiste en que nunca he sentido a este pueblo tan motivado, movido en fe, trabajando con tanto entusiasmo, confesando la verdad de Dios sin considerar siquiera las amenazas del diablo y a los pastores unidos por una misma causa: Dar gloria Dios ganando almas para Cristo. Ya el Estadio Olímpico “Pachencho” Romero, con la capacidad de acomodar a más de 46,000 personas, está listo para la Cruzada. Los equipos, la decoración, la publicidad y miles de sillas adicionales están listos para que hoy viernes en la noche comience la gran celebración.
Por lo tanto, sólo tengo una petición especial para usted. Pase este mensaje, envíe un llamado urgente de oración a toda persona que pueda. Utilice todos los medios a su alcance para mover gente a la oración y a la fe. Estamos en guerra pero la victoria es nuestra. Venezuela necesita hoy su respaldo. Entremos en acuerdo, confesando la bendición de Dios sobre este país, creamos que miles de vidas serán salvas e igualmente los enfermos sanados.
Gracias por sostener nuestros brazos en este importante momento.
Por las almas,
Dr. Díaz-Pabón