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¿Milagros o “Ficción Espiritual”?

Por Dr. Díaz-Pabón

¿Por qué creer que el tiempo de los milagros ha pasado? Algunos han dicho que ocurrieron sólo con el propósito de establecer la iglesia en sus inicios, luego de lo cual ya no son necesarios. Para otros son el refugio de aquellos que no tienen recursos económicos para pagar un buen tratamiento médico. Y no falta quien simplemente niega la existencia de ellos, alegando que son puros engaños y manipulación de las emociones o de la ignorancia.

Sin duda alguna la iglesia nació bajo una manifestación milagrosa asombrosa. Pero qué razón podemos tener para creer que ya no son necesarios. Claro que cualquiera puede tomar unos versículos de la Biblia y preparar una enseñanza o dar un discurso. Pero cuando se trata de milagros necesitamos depender totalmente de Dios, rendirnos y quebrantar nuestros corazones en la espera confiada de que el Dios que prometió hacerlo, cumplirá su promesa.

Esto demanda una entrega plena o fracasaremos en el proceso. Quien pretenda negar la pertinencia de los milagros hoy, tendrá que sincerarse y aceptar que en su frustrado proceso prefirió elegir una teología anti bíblica y acomodaticia. El hecho de que yo no sea santo, no niega la santidad como una verdad escritural; sólo porque que yo no logre ver a Dios, no significa que él no exista o el que yo no logre el desarrollo económico deseado, no dice que Dios no esté interesado en mis finanzas.

Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Esa es una realidad de actualidad. Dios siempre ha sido un Dios de milagros. No sólo durante el ministerio de Jesucristo en la tierra sino desde siempre. Doquiera hubo un hombre dispuesto a creerle a Dios, él extendió su mano para operar milagros.

Al conversar con gente sobre los milagros hoy, me sorprende oírlos decir que eso ocurre en otros lugares. Parece que muy pocos creen que son para nosotros aquí y ahora. Siempre desean oír historias sobre cómo Dios lo hizo en otros lugares. Pero en ocasiones siento que sólo desean escuchar fascinantes historias para entretenerse con algo de “ficción espiritual”.

Cuando llegué a España por primera vez, recuerdo que un misionero me dijo: “Acá en Europa la gente es muy de la cabeza y poco del corazón de manera que no espere los milagros a los que está acostumbrado en América.” Dios me auxilió hablando a mi corazón. Sentí que el Señor me decía no le creas, yo soy el mismo aquí y en cualquier lugar. Después de la cruzada el misionero me dijo nunca habíamos visto tantos milagros, no creí que podía ocurrir aquí.

Luego viajamos a Portugal y Dios hizo milagros igualmente. Viajamos hasta Holanda y la manifestación divina no fue menor. En cada país donde he estado en las pasadas tres décadas he visto la mano de Dios haciendo milagros. En Vigo España escuché a un futbolista del equipo de Suiza testificar que aquella noche Dios le había sanado a él un músculo atrofiado en su muslo, a su madre del corazón y a su esposa de un tumor. Pensé que eran demasiados milagros para una sola familia y luego escuché su historia. Al leer que visitaríamos España ellos decidieron viajar desde Suiza creyendo que Dios habría de sanarlos. Y claro que Dios siempre honrará la fe de gente así de comprometida.

Confesémoslo, ¡Dios no ha cambiado!, sigue haciendo milagros. Durante una gira por Ucrania mi intérprete me decía aquí la cosa es difícil y se lo digo para que no tenga falsas expectativas. Una vez más Dios superó nuestras expectativas. En cada ciudad a donde fuimos vimos milagros maravillosos de Dios.

Pensar que solo los pobres reciben milagros es ignorar que hay enfermedades incurables y que todo el dinero del mundo no puede comprar la cura de ellas. Es creer que un rico no puede ver la mano divina respondiendo a sus oraciones. Cuantas veces he visto a ricos, a famosos y a líderes influyentes llorar como niños en la presencia de Dios al ver la preciosa misericordia divina supliendo sus necesidades más íntimas y en a menudo sus enfermedades incurables ser sanadas.

Quien se confiesa ateo o que simplemente no cree en milagros está confesando su ignorancia o frustración personal. Alguna vez me he perdido buscando la dirección de un lugar donde tendría que predicar. Le aseguro que pensé en algún momento que la dirección no existía o que estaba equivocada. Una y otra vez descubro que la dirección sí existía y que el equivocado era yo y no el pastor que me invitó.

En Panamá, un afamado abogado y periodista radial me atacaba diariamente durante el desarrollo de nuestra cruzada en Colón. Decía que yo era un impostor, que pagaba a la gente para que se fingiera enferma y se burlaba de mí llamándome brujo, hipnotista además lanzaba desafíos para que le hiciera un milagro a él.

Pues bien, no fue necesario. Una noche trajeron una niña que sufría daño cerebral desde el vientre de su madre. Caminaba con unos aparatos ortopédicos que desde el cuello hasta las piernas la sostenían con correas. La criaturita de unos doce años se movía como un robot. Ella creyó a Dios y recibió el milagro. Ante los ojos de miles de personas se quitó el aparato ortopédico y caminaba libremente.

¿Que qué conexión tenía la niña, con el abogado/periodista? Que el periodista había dirigido la campaña de recaudación de fondos para llevar la niña a Houston para ser operada a fin de que pudiera caminar con aquellos aparatos ortopédicos. Él conocía de primera mano el caso y la severidad del daño cerebral de la niña. Aunque no sé si el periodista se convirtió a Cristo, sé que sus ataques cesaron y apoyó la campaña testificando que los milagros eran reales.

Amigo, Jesucristo sigue siendo el mismo. No hay límites a su amor y poder. Su bendición está al alcance de la mano. Y no olvide, estamos hablando de milagros no de “ficción espiritual”.

Le espero en la próxima cruzada.

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Cristianos venezolanos celebran Pentecostés a estadio lleno

2 de August del 2010  noticias

Ricardo Rodríguez, Danny Berríos y el evangelista Luis Ángel Díaz-Pabón participaron como invitados especiales.

Maracaibo, 2 de agosto de 2010 (ChristianEditing) – La comunidad cristiana evangélica de Venezuela celebró su Fiesta de Pentecostés el pasado fin de semana, con el estadio olímpico “Pachencho” Romero, en Maracaibo, Zulia, a escenario lleno.

Al menos 45 mil personas se congregaron cada día del fin de semana en la Fiesta de Pentecostés para clamar paz y prosperidad para Venezuela y el mundo. La actividad organizada por la Iglesia La Cruz contó con la participación de Danny Berríos y Ricardo Rodríguez, cantantes internacionales. La predicación estuvo a cargo del evangelista Luis Ángel Díaz-Pabón.

La coral de la Iglesia La Cruz animó al público con sus alabanzas, en tanto que una pantalla humana llevó un mensaje de unión y paz a todos los presentes.

Luisa Percefield, coordinadora de medios, explicó que se trata de un agasajo que año tras año se realiza rememorando la manifestación del Espíritu Santo: “Pentecostés significa que 50 días después de la resurrección de Jesús, Dios envió al Espíritu Santo a convivir entre nosotros”.

Cerca de 32 comisiones de trabajo organizaron la celebración de Pentecostés y al menos tres mil personas conformaron el comité de voluntarios encargado de planificar, ordenar y dirigir a los asistentes, con un operativo de seguridad y asistencia médica de cientos de personas.

Noches de entusiasmo evangelista

El reverendo Díaz-Pabón comentó para esta nota que “Dios honró la fe de su pueblo; algunos de los organizadores testificaron que la asistencia del viernes, por ejemplo, se calculó en 30,000 personas, la mayor en los 14 años de celebración”.

“Llegó gente de todo el país”, dijo el evangelista. “Aún representantes de iglesias de la capital venezolana. Dios nos mostró que Pentecostés es un legado, y el pueblo respondió con entusiasmo a la Palabra. La repuesta a los llamados de conversión fue impresionante. Los rostros mostraban sincero arrepentimiento y las lágrimas evidenciaban el profundo toque divino”.

Díaz-Pabón narró que “los milagros fueron otro testimonio vivo de la manifestación del poder de Dios. Una enfermera lloraba al descubrir que su niña de dos años había recibido un milagro. Dos hernias en el ombligo desaparecieron durante la oración. Dos personas abandonaron las sillas de ruedas. Una mujer a gritos me decía que su tumor había desaparecido y un hombre lloraba porque ya no le dolía el pecho”.

El sábado la lluvia retuvo a mucha gente en las casas pero nuevamente miles de personas aceptaron a Jesús y cientos de manos se levantaron para testificar que habían recibido un milagro, se dijo.

Díaz-Pabón comentó en su página web que “una mujer bajo tratamiento de quimioterapia sufrió la fractura de su pelvis, llegó a la cruzada en silla de ruedas y Dios sanó su tumor y su pelvis. Abandonó la silla de ruedas tomó a su hija en sus brazos como testimonio de que estaba totalmente sana. Su gesto arrancó aplausos y alabanzas del pueblo”, escribió.

El evangelista también contó que un joven levantaba su camisa para mostrar que el tumor de su pecho había desaparecido. “Una niña testificó que su ojo derecho estaba torcido y durante la oración sintió algo que la tocó, luego al mostrarse a su madre ella le dijo que el ojo estaba derecho. Era evidente el milagro ocurrido”.

Díaz-Pabón relató que “un niño de unos siete años me llamaba llorando y al atenderlo me comunicó que había recibido algo de Dios y de inmediato me mostró. Me dijo: Antes mis pies estaban así y abrió sus piecitos en direcciones opuestas y me dijo pero Dios me los enderezó. Caminaba perfectamente y su padre glorificaba a Dios por el poderoso milagro”.

La noche del domingo comenzó con cierta tensión porque llovía más que el sábado. “Pero pronto nos dimos cuenta de que hoy el pueblo no se dejaría vencer por la lluvia; la asistencia fue impresionante: El estadio olímpico estaba virtualmente lleno, más miles de personas en el terreno”.

Articulo de Altar7.com Cristianos venezolanos celebran Pentecostés a estadio lleno

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S.O.S. ¿A quién acudiremos?

Por Dr. Díaz-Pabón

“Porque había sanado a muchos;
de manera que por tocarle,
cuantos tenían plagas caían sobre él.”
Marcos 3:10

Endemias, Epidemias y Pandemias. La historia de la humanidad se puede organizar utilizando las plagas que golpearon a cada civilización. Mas ese no es mi propósito hoy, sino más bien proponer la pregunta ¿A dónde acudiremos con nuestras plagas?

Muestra de esas plagas históricas es la Peste bubónica. Es una terrible enfermedad que se ha extendido en forma de pandemia varias veces a lo largo de la historia. En el siglo XIV la devastadora pandemia asoló Europa y se estima, mató unos 25 millones de personas, cerca de un tercio de la población del continente. La peste se contagia por las pulgas con la ayuda de la rata negra y heces contaminadas. ¿Se imagina lo que sería una plaga de esa naturaleza en nuestros días? ¿A quién acudiríamos?

No hay plagas hoy o nos estamos acostumbrando a ellas. ¿Cuántos abortos inducidos se realizan en el mundo? Algunas fuentes calculan que sea realizan entre 50 y 60 millones de abortos anualmente. De 50 a 60 millones de niños a los que se les privó de la vida antes de nacer. No se qué opina usted, pero de seguro que los niños consideran esto como una horrible plaga.

Dicho de otra manera, a nivel mundial 35 de cada mil mujeres en edad fértil, es decir de entre 15 y 44 años, tienen un aborto anual. A esto se le suma el hecho de que se calcula que en el mundo mueren anualmente entre 70 mil y 200 mil mujeres a causa de abortos inseguros. Y me pregunto, ¿quién podrá ayudar?

Hablemos de otra plaga, el divorcio. En Estados Unidos se separa una de cada dos parejas, en Europa una de cada cuatro. Más asombroso aun es saber que algunos estudios incluso indican que pronto se producirán más separaciones que matrimonios.

Pueblo amado, otras plagas pueden ser contra la salud o contra algún componente social pero esta afecta las bases de la raza humana, el fundamento de nuestra sociedad y toca de cerca el tuétano mismo del eterno propósito de Dios. Este es un ataque directo que debilita de manera formidable los cimientos de nuestra esencia. Si dejamos de ser familia, ¿qué seremos?

Los anuarios demográficos de Naciones Unidas revelan que ”la mayoría de los casos de divorcio en 62 países suceden antes de finalizar el cuarto año de matrimonio”. Esta plaga sabe cuando atacar. Es oportunista. Y nuestra sociedad, cual barco de lujo apunto de naufragar, eleva un desesperado SOS. Pero ¿a quién lo dirige? y lo que es más importante, ¿quién lo escuchará? o ¿quién lo responderá?

En 72 por ciento de las 56 sociedades más importantes del momento, el adulterio es frecuente. Lo interesante es que en todas ellas el adulterio es ilegal. Por lo tanto, el problema no es de derecho. Las leyes pueden estar bien redactadas pero si no hay corazones sanos que deseen obedecer, de nada sirve.

La plaga que nos azota en este siglo es moral. Necesitamos un serio cambio en el corazón del hombre. En tiempo de Jesús el evangelio según Marcos registra que: “cuantos tenían plagas caían sobre él”. ¿Por qué? Porque sólo él tenía el poder de librarlos. Hoy Jesús sigue siendo la única alternativa. No tenemos otra opción. Las estadísticas muestran el fracaso de las instituciones de gobierno y religiosas. Abramos los ojos, nuestra sociedad cae. Pero sobre qué o quién. Imitemos a los antiguos, caigamos sobre Jesús.

El clamor se sigue oyendo: “Y ahora, ¿A quién acudir?” Jesucristo una vez más responde: “Yo Soy… Tu único salvador.” El Señor cuenta con nosotros, prediquemos.

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Operación Camaleón

Por Dr. Díaz-Pabón

Hoy podemos repetir las palabras del escritor bíblico con igual autoridad que hace dos mil años: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Pero aun cuando esta maravillosa verdad permanece inalterable, resulta conmovedor ver como Dios se hace comprensible a cada comunidad y raza. Se mostró al pueblo motilón en Sur América como el camino, a fin de ser seguido y como Dios de amor a los babembas en África para ganarlos sin palabras.

Del mismo modo, Pablo honra este principio hablando a los atenienses del “Dios no conocido” aquel a quien ellos adoraban sin conocer. Es un principio camaleónico. El camaleón no cambia su esencia ni su identidad, en una palabra, no deja de ser quien es. Sólo cambia su apariencia con el fin de familiarizarse y poder lograr su objetivo.

El apóstol lo explica a la iglesia en Corinto de esta manera:“a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.”Estaba muy lejos del corazón de Pablo la idea de imitar al mundo, mucho menos la de conformarse a su generación. Lo que sí estaba claro para él era la “Gran Comisión” que había recibido de su Señor y esta era la de hacer discípulos a las naciones.

Cualquier sacrificio es pequeño cuando se tiene un objetivo tan sublime. Hacerse siervo, hacerse judío o hacerse débil fueron meras camaleonadas que le abrieron puertas a Pablo para impartir bendición por medio de la predicación del evangelio.

Mis amados, los tiempos cambian y las formas y los estilos también. Si mi pastor, que ya está en el cielo, escuchara a Juan Luis Guerra cantar “Las Avispas”, se escandalizaría, mucho más si nos escuchara “dar un grito de júbilo”, peor aun si supiera que a las campañas ahora las llamamos “Festivales”.

La realidad es que Dios nunca ha cambiado su estrategia. Él nos disfraza constantemente para penetrar las filas del enemigo. No se trata de otra cosa sino de “La Operación Camaleón”. Qué nunca había oído hablar de eso. Puede ser. Pero de seguro usted también ha sido parte de “La Operación Camaleón”.

Dios ha penetrado cada oficina, fábrica, agencia gubernamental, hospital, cárcel, almacén, tienda, supermercado, escuela, universidad, industria, empresa, restaurante, en fin cada rincón de la ciudad con sus ministros. Y se preguntará usted, ¿de dónde sacará Dios tantos pastores? y ¿en calidad de qué los ubicará en esos lugares?

Pues bien, es fácil para el Señor. Una vez más, se trata de “La Operación Camaleón”. Para Dios cada creyente es un ministro. Un instrumento a través del cual el puede infiltrarse en cada lugar y establecer así una cabeza de playa para la penetración de su Reino.

Claro, debo explicar que no los lleva vestidos con cuello clerical. Aquí es donde “La Operación Camaleón” resulta más importante. Dios toma a sus ministros y los disfraza, a unos de médicos, a otros de maestros, estudiantes, obreros, zapateros, bomberos, agricultores, profesores universitarios, cocineros, contadores, amas de casa, políticos y mucho más. Todo esto para colarse en un corazón y llevarlo de las tinieblas a la luz.

Hola, hola, hola. Adelante agente camaleón. Me puede decir, ¿de qué le han disfrazado a usted?

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Pentecostés 2010…Fiesta del Espíritu Santo

Por Luis Ángel Díaz-Pabón

En muchos lugares este énfasis en el ministerio de la persona del Espíritu Santo se ha perdido. Pero puedo ver al Señor encendiendo la llama en muchos corazones. Un conocido líder dijo hace unos años el siglo XXI será siglo del Espíritu Santo o la iglesia dejará de ser. No queremos celebrar una fiesta más, Dios desea que su pueblo conozca en experiencia personal a la persona del Espíritu Santo.

La persona del Espíritu Santo

En algún lugar hemos oído que hay quienes han descrito al Espíritu Santo como una fuerza activa. Estos evidentemente no lo conocen. El Espíritu Santo no es una fuerza, no es una cosa, tampoco una influencia. El Espíritu Santo es una persona con todas las características esenciales que una persona debe tener. Él tiene emociones. Observemos Efesios 4:30 “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios,”. Como es una persona, puede entristecerse o contristarse.

Además en Romanos 4:27 leemos: “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu,”. Es de notar que “voluntad” es característica de persona, no de cosa. Si el Epíritu tiene “intención”, como dice el versículo, entonces tiene voluntad, criterio y juicio. No nos estamos relacionando con una cosa sino con una persona.

Mire en 1 Corintio 2:10 y 11 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”. El Espíritu Santo revela, escudriña y conoce lo profundo de Dios. Sólo una persona puede tener estas características o cualidades.

De las Escrituras se desprende que el Espíritu Santo ora, enseña, hace milagros, crea, todo lo sabe y está presente en todo lugar. Estableciéndose así que no es una persona cualquiera sino la tercera persona de la trinidad.

¿Cómo debemos relacionarnos con la persona del Espíritu Santo?

Debemos relacionarnos con el Espíritu Santo con la misma intensidad, profundidad y confianza con que nos relacionamos con Dios el Padre y Dios el Hijo. En 1 Corintios 6:19 leemos “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…?” El Espíritu Santo nos llena convirtiéndonos en su habitación.

Un estudio minucioso de las Escrituras nos permitiría ver al Espíritu de Dios obrando en cada detalle de nuestra vida. Buscándonos antes de ser convertidos, trayéndonos a Él para salvación, auxiliándonos en el proceso de crecimiento, guiándonos en la intercesión, preparándonos para el ministerio, impartiendo a nuestras vidas dones y capacidades espirituales para poder servir de manera eficaz y enseñándonos.

De eso se trata la Fiesta de Pentecostés. De encontrarnos, con el propósito de ampliar el conocimiento y crecer en la experiencia personal con esa gloriosa persona del Espíritu Santo.

Durante el mes de julio estaremos en Maracaibo, Venezuela celebrando la Fiesta de Pentecostés en el Estadio Pachencho Romero y luego en octubre la celebración será en Miami, Florida. Hay otras ciudades que igualmente han solicitado la celebración de una Fiesta de Pentecostés y estamos en proceso de establecer otras fechas.

Su oración por cada una de estas celebraciones, que ante todo son Fiestas del Espíritu Santo, es indispensable. Dios está levantando un ejército de oración en todo el continente. Gente que conoce la importancia del ministerio del Espíritu Santo. Sea parte de ese ejército. Comience a interceder desde hoy.

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Esta Moderna Soledad

Por Dr. Díaz-Pabón

 

En un musical dirigido por Hernán Kuttel, resurge la figura de Frankenstein. El monstruo que un día protagonizara Boris Karloff, hoy se presenta menos monstruo y más hijo. En cambio Victor, el científico obsesionado por crear “un hombre nuevo” con pedazos de cadáveres y remiendos, en el musical tiene un papel más protagónico y más culpable.

Cuando Victor descubre el horrible monstruo que ha creado, opta por rechazarlo percibiendo, tal vez a nivel inconsciente, que el monstruo creado es el vivo testimonio de su fracaso como científico, padre y creador.

El violento rechazo de la sociedad y seres queridos tiene su impacto en Frankenstein generando así una reacción en cadena. El carácter de la criatura se torna cada vez más violento y otros son afectados al ser impactados brutalmente por sus acciones.

Silvina Friera, en una nota periodística sobre esta obra, nos describe al elenco en una charla informal donde se plantean la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si Frankenstein hubiera recibido afecto? Kuttel sugiere que si hubiese sido aceptado, habría sido el primer hombre clonado de la humanidad.

La interrogante que Kuttel pretende entregarnos en su musical es ¿Cuál de los dos es el monstruo, Frankenstein padre o hijo?

El ambiente que propició el deterioro del carácter de este personaje de ficción fue la soledad. La criatura se muestra confusa y desorientada al no encontrar un lugar cómodo. Pero ¿dónde se origina esta incomodidad? ¿Por qué resulta en soledad la intensa búsqueda de la criatura?

Alguien quiso jugar a Dios sin considerar lo peligroso que resulta. Pero esta fantasía literaria, nos ilustra gráficamente muchas de las deficiencias de nuestro sistema de crianza. ¿Cuántos hijos se estarán sintiendo rechazados y solos en un mundo que no les muestra con claridad el camino de la realización personal?

¿En cuantos hogares encontramos a padres jugando a ser dioses, que diseñan en un universo de fantasías, hijos compuestos por las sobras de ideales muertos y enterrados en sus frustraciones personales?

La clonación no solo es un atrevimiento científico, es un fracaso moral, y el peor laboratorio es el hogar. El Dr. Mario Rivera dijo: “La soledad duele”. Dios dijo: “No es bueno que el hombre este solo” Yo le recuerdo que todo esto es cierto. Y que si su hijo se siente rechazado al no lograr ser el clon que usted demanda, la soledad le puede convertir en un Frankenstein.

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Su Iglesia ¡Tiene Posibilidades!

Por Dr. Luis Ángel Díaz-Pabón

Durante la década de los setentas leí un libro escrito por el Dr. Robert Schuller, pastor en la Catedral de Cristal en California. El libro se llamaba: “Su iglesia tiene posibilidades”. Hoy le tomo prestado el título para convertirlo en este artículo.

De seguro, alguna vez se ha preguntado: ¿Cuál será el tipo de iglesia que agrada a Dios: la grande o la pequeña? Hacer una pregunta de esa naturaleza es estimular a que se arme el lío de los pastores en cualquier reunión. No faltará quien dé la vida asegurando que la iglesia pequeña es la ideal y que esa es la que agrada a Dios. Argumentará que un pastor no puede atender o pastorear a más de doscientas personas de forma apropiada, que el amor y la comunión se logran mejor en grupos pequeños, y que Jesús mismo sólo tuvo doce discípulos.

Inmediatamente otro hará sentir su presencia oponiéndose a lo antes dicho. Este sostendrá que la mega-iglesia ha sido el plan divino desde la eternidad. Que solo una iglesia nutrida numéricamente puede responder a los desafíos bíblicos de: “Id por todo el mundo”. Que donde hay salud hay crecimiento y que Jesús aunque tenía doce apóstoles, realmente era seguido por una multitud de discípulos.

Y claro que los oyentes cerrarán filas con la postura de quien más les simpatice. Pero, ¿Dónde queda Dios en todo esto? ¿Con quién está el Señor, con los tiernos e íntimos grupos pequeños o con las poderosas e influyentes mega-iglesias? ¿De qué lado está usted y de que lado está Dios? Tal vez si miramos la Biblia con detenimiento descubramos que Dios está con ambos y en contra de ninguno.

Mega-Iglesias

Ocupémonos primeramente de la llamada mega-iglesia. ¿Existe un precedente escritural  que justifique la existencia de enormes congregaciones locales, pastoreadas por varios ministros?

La respuesta es sí. La primera iglesia que existió en el Nuevo Testamento fue lo que hoy llamaríamos una “Mega-iglesia”. Sólo que no le llamaron así porque a los discípulos les pareció normal que la iglesia del Señor fuera grande e influyente.

El impacto inmediato de Pentecostés se reflejó en el incremento sustancial del número de creyentes en Jerusalén. Hechos 2:41 “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”. Una iglesia que suma en un solo día tres mil personas a su membresía, sobrepasa las expectativas de la más robusta mega-iglesia.

Esta maravillosa victoria no detuvo a la iglesia en Jerusalén. De inmediato vino un segundo impacto: Hechos 4:4 “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.” En este caso no se mencionan las mujeres ni los niños que, igualmente, deben haber sido varios miles. A los tres mil del capítulo anterior sumémosle estos cinco mil y la iglesia de Jerusalén supera los ocho mil. Si a esto se le suman las mujeres y los niños, no tengo idea de cuantos serían.

Crecer de esta manera produce muchas alegrías pero genera algunas dificultades. Y en Jerusalén no se hicieron esperar. En el capítulo cinco de Hechos aparecen aquellos que no viven el cristianismo con sinceridad pero pretenden aparentarlo. Ananías y Safira su mujer, son un clásico ejemplo de esto. Pero el Espíritu Santo estuvo con Pedro para enfrentar esa dificultad con la autoridad de Dios.

Ya en el capítulo seis del mismo libro, la recién nacida iglesia enfrenta otros problemas: Hechos 6:1 “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.” Todo esto no es otra cosa que: “Dolores de crecimiento”. Porque crecer siempre duele. En el caso de Jerusalén, la fuerza de trabajo de los apóstoles no era suficiente para atender a tanta gente.

Pero una vez más, Dios dio sabiduría a sus ministros para resolver la situación. Reclutaron nuevos obreros y así nace un importante ministerio diaconal que más tarde es institucionalizado en la iglesia. Los dolores de crecimiento no pudieron detenerla ni limitar su efectividad.

La iglesia en su casa

Con todo lo importante e impresionante que pueda resultar ver el nacimiento y desarrollo de una mega-iglesia, el Apóstol Pablo no perdió de perspectiva “la iglesia de su casa”. En varias de sus cartas Pablo alude a este tipo de iglesia. Romanos 16:3-5 “Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, 4que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. 5Saludad también a la iglesia de su casa…” Priscila y Aquila, gente selecta, llamados colaboradores del más renombrado apóstol, ministraban a una iglesia que cabía en su casa.

El mismo Pablo escribe al influyente, próspero, propietario de esclavos y fiel cristiano Filemón; haciendo memoria de la iglesia que está en su casa. Filemón 1 y 2 “Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, 2y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa:”

En Colosenses 4:15, “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa.”; Pablo se ocupa de saludar, no solo a la iglesia en Laodicea, sino también a la que está en casa de Ninfas. A la vista de Pablo, las congregaciones de menor cantidad de miembros, no pasaron desapercibidas. Mucho menos a los ojos de Dios.

Esta gloriosa historia comienza en Pentecostés y ha continuado su desarrollo a través de la historia. En los tiempos modernos hemos vivido otros “Pentecostés”. Tal vez el caso más notorio fue el de Los Ángeles, California en la calle Azusa.

William Seymour, un predicador de raza negra, de muy poca educación formal y de humilde ascendencia siente el llamado de trasladarse a Los Ángeles para iniciar allí su trabajo ministerial. Esto ocurre durante los primeros meses del 1906. Llegado el mes de septiembre se reportaban ya, más de trece mil convertidos. La visitación del Espíritu Santo fue llamada; “Avivamiento”. Ese oleaje del Espíritu recorrió la tierra en poco tiempo. En los años subsiguientes nacieron muchas de las hoy conocidas denominaciones pentecostales.

En los años cincuentas ocurre una segunda ola del Espíritu Santo y muchas de las denominaciones históricas recibieron en sus cultos, manifestaciones espirituales de la misma intensidad que los pentecostales. El Espíritu Santo no era exclusivo de los pentecostales. No fue fácil para algunos aceptar esto; pero bautistas, metodistas, presbiterianos y muchos más veían en sus reuniones a cientos de hermanos ser llenos del Espíritu Santo.

Todavía la iglesia tenía que vivir algo más. Durante la década del sesenta otra ola del Espíritu sacudió los cimientos de la iglesia. Católicos, tanto laicos como clérigos testificaban haber vivido una experiencia con el Espíritu Santo. El movimiento carismático creció fuera de todo control denominacional.

La Iglesia del siglo veinte fue testigo de todo lo que le he dicho. Pero aún falta por escribirse una página en el libro de los Hechos y la escribirá la iglesia del siglo veintiuno. Hoy el Espíritu Santo nos llama a subirnos en su ola.

No se asuste: Súbase a la ola del Espíritu porque… “Su iglesia tiene posibilidades”.

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Felicidad ¿Dónde Encontrarla?

Por Dr. Díaz-Pabón

Un hombre contaba que abandonó su hogar y se fue a buscar la felicidad por todo el mundo. Según él, viajó gran parte de la tierra visitando tantas ciudades como pudo e intentando participar en todo aquello que ofrecía alguna forma de deleite. Todo esto, para descubrir después de muchos años, que había dejado la felicidad en casa.

Los seres humanos fueron diseñados para ser felices pero gran parte de ellos viven todo lo contrario a eso. Los animales no parecen tener un concepto de felicidad, pero muchos seres humanos tampoco. Qué es la felicidad y dónde encontrarla parecen ser dos de las principales razones que mueven al hombre. Aunque estoy bajo la impresión de que el hombre de este siglo ha decidido ignorar esa búsqueda y simplemente existir.

Dicha tengo, de haber conocido a mucha gente feliz. Siempre hay quien confunde al feliz con el alegre. El alegre lo es porque logró algo porque alcanzó una meta. El feliz simplemente es y no necesita mayor razón que ser. No se es feliz por poseer, se es feliz y por eso se disfruta todo, tanto lo que se tiene como lo que se espera.

Al alegre lo distingue la risa. El feliz no la pierde aunque llore. Se distingue el uno del otro, como el optimista y el hombre de fe. El optimista habla de felicidad y cree que llamándola le llega. El hombre de fe sabe que la tiene porque le fue dada y sin más razón; no tiene porqué llamarla, simplemente la disfruta.

El alegre tropieza con el fracaso, con la pérdida, con la carencia, con el desamor. En cambio el feliz maneja cada etapa de su vida sin permitir que ellas lo definan. El fracaso no lo hace un fracasado, ni la desgracia un desgraciado. Es feliz por ser quien es y desde esa perspectiva enfrenta la vida y sus desafíos. Por su fe cambia los ambientes no permitiendo nunca que lo externo determine su interior.

Deténgase no corra más, no busque más. Si está lejos, esa felicidad no es la suya. Su felicidad está en Dios y Dios en usted, Él se la regala. No depende de nada ni de nadie, sólo de usted que la viva y de Dios que se la entrega. Ahí donde está, sin mudarse, sin cambiarse, sin esforzarse, simplemente sea quien es, pero séalo para Dios. Séalo, donde está.

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Cuando los Encantos Faltan

Por Luis Ángel Díaz-Pabón  

Continuamente atiendo gente en mi oficina cargados porque el amor se le acabó, ya no sienten nada por su pareja, eso dicen. Personas señalando que lo que motivaba ese amor ha desaparecido y ahora se sienten justificados para procurar el divorcio.

Esa continua experiencia me ha obligado a preguntar: ¿Qué sucederá cuando lo que motivó la atracción el primer día, ya no exista en su pareja?

Esta historia la recibí de un hermano y me ha hecho pensar tanto.

Me contó Rubio que: -Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde yo trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer.

Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado. Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana. -No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.

Entonces le pregunté extrañado. -Y si ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo: -”Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella”. Tuve que contenerme las lágrimas mientras salía y pensé: -”Esa es la clase de amor que quiero para mi vida.”

¡Ah! Que historia tan maravillosa. El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es…

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La trinidad: ¡Que misterio!

Por Dr. Díaz-Pabón

Ricardo me escribió desde Puerto Rico, hace unos días, preguntándome sobre el tema de la trinidad. Comentaba en su correo electrónico que se le hacía difícil entender el complicado concepto de tres personas en un solo Dios. Esa notita dio pie a que hiciera algunos programas radiales tratando el tema y predicara algunos sermones al respecto. Tan profundas me han parecido las dudas que algunos han expresado que vi necesario escribir al respecto.

Entender la maravilla de la trinidad no es cosa sencilla. Resulta imposible ilustrar una realidad espiritual como esa con ejemplos tomados de un mundo físico. Alguien ha dicho que la trinidad es como un huevo en sus tres partes clara, yema y cascarón. El problema es que ninguna de las partes es el huevo en pleno. Si alguien intentara comerse el cascarón descubriría que no sabe a huevo y tampoco tiene los nutrientes. Pero en el caso de la trinidad Jesucristo es plenamente Dios también lo es el Padre y el Espíritu Santo. ¡Qué misterio!

Otro ejemplo usado es el del agua. En estado sólido, líquido o gaseoso sigue siendo agua y hay quien dice que así es Dios. Pero también tiene sus limitaciones esta ilustración. El agua es útil para cosas diferentes en cada estado por las propiedades particulares de cada uno de ellos. No nos bebemos el agua gaseosa ni sólida solo lo hacemos cuando está en su estado líquido, no apagamos un fuego con vapor de agua, no caminamos sobre agua líquida (sería un milagro) pero sí lo hacemos sobre el hielo. No hablamos de agua seca pero sí de hielo seco.

Sin embargo, todo lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo y el Espíritu Santo. Los atributos divinos como la omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia, omnisapiencia son características de las tres divinas personas. Debemos comprender que las personas de la trinidad no son dioses con limitaciones. Son absolutamente Dios. En Romanos 1:7 dice: “a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.” Observe que llama Dios al Padre. En Hebreos 1:8 leemos: “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.” Veamos que en esta ocasión es del Hijo de quien dice “oh Dios”. Luego leemos en Hechos 5:3-4 “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 4Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.” Notemos que en el versículo tres dice que Ananías mintió al Espíritu Santo pero en el versículo cuatro dice que fue a Dios. Una vez más vemos que llama Dios a otra de las personas de la trinidad, al Espíritu Santo.

Habiendo visto como las Escrituras llaman Dios a cada una de las personas de la trinidad es importante que veamos también que aunque los tres son Dios no son la misma persona. En la escena del bautismo de Jesucristo interactúan entre ellos. El Padre habla desde el cielo, el Espíritu Santo desciende en forma de paloma sobre Jesús y este último es bautizado. En muchas otras ocasiones vemos a Jesús dirigiéndose en oración al Padre que está en los cielos. Jesús no era esquizofrénico con múltiple personalidad. Son tres distintas personas que se relacionan en una eterna expresión de amor.

He dicho que toda ilustración queda corta cuando tratamos de explicar la trinidad. En los intentos de dar una referencia comprensible se ha dicho que Dios es un inmenso mar en el cual todo está sumergido. Un océano en el cuál coexiste el universo entero. Y no hay duda de que en Él somos y nos movemos. Pero donde esa ilustración vuelve a quedar corta es que el océano llamado Dios está en su totalidad dentro de cada uno de nosotros. Se puede imaginar un océano que todo lo comprende pero que a su vez pueda estar en plenitud dentro de sus criaturas. Usted en Dios y Dios en usted. Eso no es para entenderlo es para disfrutarlo.

La trinidad no es la única cosa que no entendemos. Tampoco entiendo como una enorme masa de acero llamada avión puede volar pero semanalmente uso uno para viajar a algún país. No entiendo la tecnología celular pero la uso de continuo. Del mismo modo el hecho de no poder entender la profundidad de la trinidad no impide que disfrute los beneficios de servir al Dios trino.

Cuando me encuentro en un estadio frente a miles de personas a menudo miro a los enfermos y sé que están esperando un milagro, miro al pueblo en sus problemas y sé que esperan recibir al de Dios y unos me ven como el medio para recibir auxilio. Yo sé perfectamente que nada puedo hacer por ellos. Pero recuerdo de inmediato cual es mi función, ser testigo y no protagonista. De una vez me escondo tras Él y lo observo hacer. Él sana, salva, bendice, ayuda y yo sin comprender plenamente cómo lo hace lo disfruto y recibo los beneficios del Dios trino.

Hoy el Padre está en su trono. Eso habla de gobierno. El Hijo está junto a Él intercediendo por nosotros y el Espíritu Santo está en la tierra convenciendo al mundo de pecado, recordándonos las enseñanzas de Jesús, dando dones a los hombres, en fin, cumpliendo su ministerio a favor nuestro.

¿Por qué hemos de perder los beneficios de servir al Dios trino? ¿Simplemente por no entenderlo? ¡Por favor! A Dios se le cree y se le recibe, entender se lo dejamos a Él y de seguro a su tiempo nos enseñará lo que sea necesario. Pero no olvide: Dios es todo lo que ha dicho que es y usted puede hacer todo lo que Él ha dicho que usted puede hacer.

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