Sueño De Un Pescador

Por Luis Ángel Díaz-Pabón

“El pescador vino a buscarme” fueron las últimas palabras de un pastor amigo quien partió con el Señor después de predicar su último sermón. Había sido llevado al hospital tras sentirse mal, aquel domingo. Cuentan que intentó incorporarse y con la mirada fija extendió su mano y comentó: “El pescador vino a buscarme” se recostó y durmió en los brazos de su Señor, mi compañero José Inciarte.

La pasión evangelística de ese pastor nos unió por varias décadas. No me pareció extraño que su última visión de Cristo fuese la de un pescador. A fin de cuentas, así lo visualizó toda su vida. Si hizo de sus discípulos pescadores de hombres es lógico pensar que Jesucristo sea El Pescador por excelencia.

Hace poco más de veinticinco años comencé a preguntarme cómo es que encuentro Biblias con ayudas para realizar casi cualquier tarea ministerial y no encuentro una que me ayude a realizar mi trabajo evangelístico. Mi vida ha estado vinculada a la Palabra de Dios siempre. No sólo porque estudiara teología sino por mucho más.

Yo tenía doce años cuando un predicador invitado a nuestra iglesia me llamó al altar y entre otras cosas me dijo: “Serás ministro de mi Palabra, dice el Señor”. Esas palabras me impresionaron. La otra experiencia que me marcó profundamente fue mi conversión. Durante semanas había estado leyendo la Biblia a solas en mi habitación. Y fue allí donde ocurrió mi encuentro con Cristo. Leyendo el capítulo catorce del Evangelio según Juan el apóstol Jesucristo conquistó mi corazón de niño. Leí, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” y me sentí invitado por Jesús a vivir en su casa. Mi oración de conversión fue sencilla. Sólo le contesté: “Acepto”. Y sentí que mi vida quedó totalmente comprometida con él. Pasé varias horas en su presencia llorando, orando y dando gracias. No sé cómo ocurrió pero al levantarme sabía que era salvo y que había nacido de nuevo.

No he hecho otra cosa el resto de mi vida sino conducir vidas a Cristo. Por eso era tan importante para mí encontrar una Biblia con ayudas para evangelizar. Después de buscar infructuosamente comencé un ejercicio con pocas pretensiones, escribir en un cuaderno aquellas cosas que mi Biblia debía contener.

Durante estos años logré precisar el contenido y me di a la tarea de preparar ese material y responder a algunas preguntas. ¿Cómo presentar el evangelio y responder a las falsas sectas? ¿Cómo aconsejar y conducir a Cristo a los aconsejados? Vi que dos de las experiencias que más me permitían presentar el evangelio era cuando un miembro de alguna religión trataba de predicarme o cuando una persona se acercaba con problemas.

De esa manera mis primeras listas fueron el producto de mis encuentros con Testigos de Jehová, Mormones, Católicos, Musulmanes, Ateos y otros con problemas personales que se acercaban a buscar una palabra de orientación.  Claro, que otra fuente de data han sido mis cruzadas evangelísticas y las conferencias a jóvenes universitarios.

A través de estos años el documento ha tomado forma y finalmente tiene seis secciones principales y varios cientos de temas. En el 2010 conformamos un equipo editorial que consta de cinco personas. Desde entonces este grupo me ha acompañado no sólo a soñar sino a trabajar diariamente y con poco descanso.

Supongo que el sueño de un pescador debe ser “La Pesca Milagrosa”. Así me siento, como un pescador que presagia la más grande pesca de la historia. Por esa razón esta Biblia será llamada “La Biblia del Pescador”, será un instrumento formidable en la vida de todo hijo de Dios. Al alcance de la mano tendrá respuestas evangelísticas en los momentos de mayor necesidad. Podrá encontrar los versículos apropiados para cada ocasión y tendrá sencillas explicaciones que le guíen al compartirlos.

La “Gran Comisión” recibida de parte de nuestro Señor fue: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Cada generación ha tenido paladines que han tomado esta responsabilidad sobre sus hombros. En el siglo veintiuno la iglesia es amenazada como pocas veces en la historia. Por lo que no bastará con que unos pocos predicadores desarrollen eventos evangelísticos mientras la iglesia observa. En esa conducta la iglesia se ha parecido a un partido de baloncesto donde diez jugadores se esfuerzan en una cancha corriendo de lado a lado necesitando urgentemente descanso. Mientras en las gradas una multitud de gordos observan tranquilamente necesitando urgentemente ejercicio.

La iglesia es un gigante en las manos de Dios y tiene la capacidad de llevar bendición y vida al mundo entero. Eso no es un sueño, es la responsabilidad del pueblo de Dios. Uno de nuestros ministros cuando me oyó hablar de “La Biblia del Pescador” me dijo: “Ese es un proyecto de los últimos tiempos”. Desde entonces lo pienso y crezco en la convicción de que es cierto.

El 2013 verá el lanzamiento de esta Biblia y lo haremos con un fuerte énfasis evangelístico. Aprovecharemos la ocasión y visitaremos cada país Latino del mundo dictando semirarios y desafiando la iglesia del Señor a participar en una pesca sin precedente.

El ambiente es propicio, los campos siguen blancos, todo está listo para que se repita “La Pesca Milagrosa”. No se preocupe, en caso de que piense que estoy soñando, no me despierte.

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¿Quién Desea Este Manto?

Por Dr. Díaz-Pabón

Por décadas el evangelista Jaime Cardona se movió a través del mundo hispano-hablante conduciendo vidas a los pies de Cristo. Ya no escucharemos más sus campañas evangelísticas anunciarse en la radio porque es otro de nuestros paladines que ha partido a la presencia del Señor.  

Desde los años cincuentas su vida y ministerio se convirtieron en una interesante leyenda.  Algunas peculiaridades adornaban su alegre personalidad. Su pequeña estatura, devoción por el violín, su dedicación a la pesca, su fidelidad a la amistad y su disposición a escuchar a una persona a quien Dios usara.

Pero más que todo eso tuvo unas cualidades ministeriales que lo distinguían y eran motivo de conversación entre compañeros en cada lugar del mundo donde tuve la oportunidad de participar en algún encuentro en que surgiera su nombre. Por ejemplo, la autoridad con que echaba fuera demonios. No fue de los que tardaban horas peleando con entidades demoniacas, Cardona, de forma sencilla y casi pintoresca daba una orden seca a los demonios quienes obedecían como si conocieran al hombre tras el particular timbre de voz. 

En Cardona operaba un enfático don de sanidad y milagros. Tumores, sordera, ceguera, mudez, parálisis fueron sólo algunas de las muchas enfermedades que sanaban en sus campañas. El milagro que ocurría en la dentadura de la gente dejaba impresionados aun a los más escépticos. La profecía en su boca fue para edificación, exhortación y consolación como establece la Biblia.

Ese sencillo hombre con pocas pretensiones, hizo temblar ciudades enteras, fue autor de varios libros, condujo a los pies de Cristo a presidentes, médicos y abogados. Tuvo gracia de Dios para acercarse a los más ricos y bendecirlos al tiempo que también alcanzó a los de más humilde cuna.

De manera, que pienso que esta leyenda caminará por muchos años y nunca sabremos, del todo, hasta donde influenció el ministerio de Jaime Cardona. Lo que aun no logro determinar es: ¿Dónde están aquellos que recibirán el manto?

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Capilla del Rey Aniversario

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Adios A Un Verdadero Apóstol

Por Luis Ángel Díaz-Pabón

 El Hno. Pablo nació, en la isla de Puerto Rico, el 24 de septiembre de 1921, murió en California hoy 27 de enero de 2012, un gigante de Dios y verdadero apóstol. Desarrolló un influyente ministerio evangelístico a través de toda la América Latina. Su programa “Un Mensaje a la Conciencia” sirvió de nodriza espiritual a miles durante varias generaciones.

Somos muchos los que nos criamos espiritualmente escuchándolo diariamente. Al tiempo que fuimos influenciados por su carácter, palabra y fiel testimonio. Setenta años de matrimonio lo convierten en parte de un selecto grupo de hombres distinguidos. La ausencia de escándalos en su ministerio inspira a la iglesia de hoy y da un claro mensaje: Se Puede.

Entre las experiencias que atesoro como siervo de Dios, está la de haber conocido a este insigne ministro y en alguna ocasión haber compartido con él el mismo púlpito.

El siglo XX conoció a un gigante, hoy el siglo XXI entierra a un santo y el cielo recibe a otro “buen siervo y fiel”. En lo que respecta a nosotros, seremos responsables de seguir sus pasos. Deseo creer que esta generación verá a otros como Pablo. Pido a Dios que las generaciones futuras tengan el privilegio que yo tuve, ver a un ser de carne y hueso vivir la vida de Cristo.

Hasta luego Hno. Pablo y sepa usted, que su Mensaje quedó en mi Conciencia.

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Guatemala

GRAN CELEBRACION
CONFERENCIAS ENERO 2012
DE IGLESIA EVANGELICA PUERTA DEL CIELO CENTRAL

DEL 26 AL 29 DE ENERO
LUGAR: 33AV. 7-69 ZONA 7 TIKAL II GUATEMALA.

LA PALABRA DE DIOS SERA IMPARTIDA POR EL PASTOR Y EVANGELISTA
DR. LUIS ÁNGEL DÍAZ-PABÓN
DE MIAMI USA

EN LA ALABANZA A NUESTRO DIOS:
DANNY BERRIOS
DE MIAMI USA

ENTRADA GRATUITA
JUEVES 26 7:00 PM VIERNES 27 7:00 PM
SABADO 28 2:30 PM TARDE DE ALABANZA
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DOMINGO 29 9:30 AM Y CLAUSURA 4:30 PM

INFORMATE
TEL: 24396553.

PARQUEO CON SEGURIDAD

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Pues nada… pequeñeces

Por Dr. Díaz-Pabón

Adriana había esperado un par de años a que llegara ese otoño para visitar a su sobrina quien vivía en un condado distante al otro lado del bosque. Visitar a su sobrina no era sólo una excusa, aunque realmente la fecha había sido particularmente elegida y se sentía emocionada considerando la oportunidad que tendría de contemplar de cerca la naturaleza en la intensidad colorida de la temporada.

Soñó con esta travesía tantas veces y se preparó con cámara, binoculares y ropa cómoda. Estaría sentada en el lado derecho del tren porque era sabido que desde allí tendría el mejor panorama. Decía para sí misma, quiero devorar el paisaje y retratar cada estampa.

Abordó con la emoción a flor de piel. Entró a su cabina y una vez el tren abandonó la estación, ella inició su proceso de acomodo. Traía tantas cosas, maleta, bolsos, regalos, almohada, filmadora, cámara y computadora para almacenar todas las fotos que fueran necesarias. La idea era estar lista. Arregló el asiento, las cortinas y fue al baño para asearse y poder concentrarse sin distracción en su esperado viaje. Ya todo estaba en su lugar y al alcance de la mano para cuando fuera necesario.

Regresando del baño para finalmente iniciar tranquila la contemplación, escuchó la voz del conductor que anunciaba el nombre de la estación a la que se dirigía Adriana, ¡habían llegado! “No puedo creer que el tiempo haya pasado tan rápido,” comentó ella, “si hubiese sabido que llegaríamos tan pronto no habría perdido tiempo en pequeñeces”.

Cuanto se parece la experiencia de Adriana al viaje de nuestras vidas. Ocupados en la rutina, perdemos lo más importante. Cortos de vista, incapaces de contemplar la gloria que se nos ofrece de continuo, distraídos no levantamos los ojos ni percibimos el propósito eterno. Finalmente, se nos acaban los días y preguntamos, ¿Qué he hecho?, pues nada…pequeñeces.

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Si fueran dólares, ¿Sería mejor?

Por Dr. Díaz-Pabón

Durante mi reciente viaje a Panamá una persona se me acercó para regalarme una tarjeta que decía: Dios deposita cada día a la cuenta de su vida 86,400 segundos. ¿Qué piensa hacer con ellos? Un simpático curioso me miraba intrigado. Le mostré la tarjetita y entre risas me comentó: Si fueran dólares, sería mejor.

El pensamiento me acompañó a la habitación. De inmediato hice el cálculo, 24 horas por 60 minutos es igual a: 1,440 minutos, multiplicado por 60 segundos es igual a: 86,400 segundo. Qué interesante, no sé si alguna vez había hecho el cálculo. De seguro que en el colegio lo debo haber hecho pero no lo recuerdo.

Me sentí rico. Dios deposita 86,400 segundos en mi vida cada día. ¡Qué inversión! ¡Qué confianza debe tenerme para que deposite tanto a mi favor! No, mi curioso amigo no tenía razón. El depósito divino en nosotros no se puede medir en dólares. Dios nos da algo mucho mayor. El nos ofrenda el presente.

Piénselo, si diariamente le depositaran en el banco $86,400.00 y a las 12:00 de la media noche el saldo no usado desapareciera y a las 12:01 le depositaran otros $86,400.00 y así ocurriera cada día. ¿Cuál sería su conducta? ¿Cómo actuaría? Por supuesto que ante tal dádiva la respuesta ha de ser aprovecharlo al máximo cada día. No dejar en la cuenta ni un centavo. Extraer el mayor resultado y prepararse para hacer lo mismo el próximo día.

Los depósitos diarios expiran cada día y la pérdida es suya si no los aprovecha. Perder el hoy es perderlo todo porque el tiempo no puede ser recuperado. Ocupar el presente peleando con un pasado inalterable o fantaseando con un futuro incierto es perder el hoy. Sólo enmienda el pasado aquel que rectifica hoy y tiene futuro quien edifica en el presente.

El valor de un año lo conoce…Quien va a la prisión injustamente.
El valor de un mes lo conoce…La madre que tuvo un bebé prematuro.
El valor de una semana lo conoce…El editor de una revista dominical.
El valor de un día lo conoce…Quien espera los resultados de un laboratorio.
El valor de una hora lo conoce…El enamorado que espera a su amada.
El valor de un minuto lo conoce…Quien perdió el tren.
El valor de un segundo lo conoce…Quien cayó al agua sin saber nadar.
El valor de una décima de segundo lo conoce…Quien llegó en segundo lugar en las Olimpiadas.

Ante tan valiosa dádiva divina lo menos que podemos hacer es ser diligentes. Despertar del letargo y vivir con intensidad, hoy. Ni calcule cuánto le resta al saldo de hoy. Simplemente aproveche el resto. Tome mi consejo, que el tiempo vale más que el oro.

Que me falta por contestar algo. Que ¿a qué vamos a dedicar tan valioso tesoro? La pregunta no es a qué sino a quién. La respuesta es: Al dador del tiempo. Dedique cada segundo a Jesucristo con pasión y deje que él se encargue de lo demás. ¿Dólares? Esos también están en las añadiduras.

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Somos Formados

En tiempos difíciles somos formados. La traición desafía nuestra fidelidad. Las decepciones aumentan nuestra resistencia. La experiencia amplía nuestra estrechez mental. El dolor desarrolla nuestra compasión. Los obstáculos estimulan nuestra creatividad. El temor propulsa la sabiduría. Los años nos hacen útiles. Los errores nos enseñan a amar. Porque Dios dispone todas las cosas a favor de quienes le aman.

Pastor Díaz-Pabón

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¿Ya Se Preparó Para La Navidad?

por Dr. Díaz-Pabón

“.. Hágase conmigo, conforme a tu palabra”

Lucas 1:38

Una mirada a la primera Navidad evidencia grandes contrastes con lo que sucede en nuestros días. Lo que me mueve a escribir no es lo que abunda hoy y se ausentó en la primera, sino todo lo contrario. Me mueven las cosas que obviamos hoy pero que fueron determinantes en la primera celebración.

La primera Navidad no tuvo la pompa y colorido que tienen las actuales pero el contenido espiritual no tiene comparación. La vida y carácter de cada uno de los personajes principales fue preparada para el gran acontecimiento.

La joven María estuvo dispuesta a entregar no sólo su vientre, más aun, su reputación también fue puesta en entre dicho. José, fiel y amante, doblegó su orgullo creyendo a la palabra angelical, aceptando la extraña circunstancia. Zacarías y Elisabet, vieron palidecer su ilusión como padres ante la concepción de Jesús en el vientre de María, a quien reverenciaron y llamaron Señor.

Cómo ignorar la devoción de los pastores que abandonan sus rebaños para correr al pesebre, dar las buenas nuevas al pueblo y glorificar a Dios por lo acontecido. O a los magos de oriente quienes para vivir su primera Navidad tuvieron que recorrer tan largo camino, enfrentar a Herodes, interpretar la profecía, seguir la estrella, abrir sus tesoros, entregar ofrendas y así adorar al Cristo encarnado.

Cada uno de los que participaron en la primera Navidad preparó su corazón y vida a fin de experimentarla con la actitud correcta. La disposición a entregarlo todo aceptando la palabra que Dios les daba dominó sus corazones. No fueron las luces artificiales las que adornaron el pesebre. No fueron los centros comerciales el lugar de encuentro. No el negocio, ni la compra venta el espíritu que reinó.

La atmosfera que dominó no fue la de la venta especial, ni la del viernes negro. El clima que saturó el ambiente, fue las loas, el primer villancico fue el Magníficat, la adoración, la ofrenda, los corazones humillados y la proclamación sin temor de que el Hijo de Dios, el Cristo, había llegado a este mundo.

Las palabras de María deben dominar nuestras actitudes en esta Navidad: “Hágase conmigo, conforme a tu palabra”. La Navidad no es tiempo para satisfacer nuestros caprichos, es más bien la época en que todos debemos preguntar: ¿Qué dice Dios? Y así decidir vivir. No es el momento de pedir regalos, sino el de recibir el regalo que Dios nos envió, a Jesús el Salvador.

Y de entregar el regalo que él está esperando de nosotros todos, nuestro corazón. Cualquier celebración será una burla de temporada sino incluye la entrega incondicional de nuestros corazones a Jesús. Cualquier luz será fugaz sino la encendemos con fuego de amor sincero por nuestro Señor Jesucristo.

En el pesebre todos estaban preparados para celebrar la Navidad, recibiendo al Cristo. ¿Y usted, ya se preparó?

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Piense y Dé Gracias

Si no ha dado gracias por haberse levantado de la cama esta mañana… Piense cuantos no pueden. Un millón de personas no va a sobrevivir esta semana.

Si no ha dado gracias por no haber experimentado el peligro de una guerra, la soledad del encarcelamiento, la agonía de la tortura, o la angustia del hambre… Piense en 500 millones de sus hermanos que lo sufren en este momento.

Si no ha dado gracias por poder asistir a la iglesia sin temor de ser acosado, arrestado, torturado, o matado… Piense que tres billones de sus hermanos en el mundo no gozan de esa libertad.

Si no ha dado gracias por tener alimentos en el refrigerador, ropa para vestir, un techo sobre su cabeza, y un lugar donde dormir… Piense que usted es más rico que el 75% de sus hermanos.

Si no ha dado gracias por tener dinero en el banco, en su billetera, y menudo o cambio en algún lugar de su casa… Piense está en el tope del 8% de los ricos del mundo.

 ¿Lo había pensado? Usted es alguien muy especial para Dios y un privilegiado. Tiene más razones para dar gracias que la mayoría de las personas. Haga un alto, vuélvase a Dios y dele muchas gracias.

Adaptado por:

Dr. Díaz-Pabón

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